martes, 26 de abril de 2011

DEMORA EN LA LÍNEA



No pude atender la llamada, como tantas veces, así que recién cuando estaba en el estacionamiento, marqué el número desconocido. Nada inhabitual. Como tantas veces, me presento, y digo que tengo una llamada perdida de ese número, mientras abro la agenda y miro los horarios disponibles. El resto se desarrolla solo.



Esta vez sólo alcance a decir mi nombre. Del otro lado se produjo una alegría y emoción enorme. ¡Sí, soy yo, Caro! Yo también me sorprendí y me alegré mucho. Reconocí su voz a pesar del paso del tiempo. No había vuelto a saber nada de ella en años. Salvo que murió su hijo en un accidente. Me enteré mucho tiempo después.


A medida que la conversación se desarrollaba, se perfilaba la pregunta.

Yo no sabía por qué me había llamado.

Y ella -era obvio- no sabía por que yo la estaba llamando.

¿Quién había llamado?
Finalmente la comunicación se cortó. Volvimos a lograr conexión después de unas horas. Mientras tanto, ella pudo reconstruir lo sucedido. Le dio mi número a una amiga suya, justo a raíz de la muerte su hijo. El número quedó señalado, y se activó accidentalmente.

Ella no lo marcó. Yo no atendí.
Finalmente, yo la llamé.


El tiempo se plegó y desplegó como un origami para que todo coincidiera y las cosas sucedieran en el momento justo. Mi llamada, demorada por años, finalmente ocurría. Esa muerte, a la espera por años, acaba de suceder.



3 comentarios:

Jedimaster dijo...

A mi esas historias de llamadas del mas allá me asustan. Y eso de utilizar un teléfono rojo, ni que fuera Batman.

perorata dijo...

se asusta el muerto del degollado? vamos, zombie, que ud es de ese mismo barrio, del más allá. ¿qué tiene de malo el teléfono de batman? a mí me encanta

Jedimaster dijo...

No podría usted estar mas equivocada. Los zombis no estamos muertos, a ésos los llamamos fantasmas, que son francamente muy espeluznantes. Y con respecto al teléfono rojo, a usted le podrá encantar pero su uso es ilegal. Rojo es solo para Batman.