sábado, 12 de diciembre de 2009

la belleza

http://www.youtube.com/watch?v=9E7wgUTKM0c&NR=1


Mi hijo es un gran soñador, y gusta compartir sus sueños a la otra mañana, mientras tomamos el desayuno. Hoy me convidó un hermoso relato, hecho con pasajes de una escena a a otra, donde la escuela era la escuela pero también "esos lugares muy pobres, como los hospitales". El sueño tenía ritmo, estaba plagado de huidas, escapatorias, de maestros que se vuelven zombies, de juguitos clight que detrás de la promesa de frutos verdes y frutos rojos, esconden gas lacrimógeno: "abríamos uno, abríamos otro, y del último salía gas lacrimógeno". Empezaba allí la gran escapatoria, todas las escenas eran resueltas con cierta astucia, y hacían pasajes a otra escena. El soñante tenía un lugar importante, descubriendo las trampas, encontrando salvoconductos, y conduciendo al resto de sus compañeros por esos intrincados pasajes. Hubo una escena muy tierna, donde a Manuel, un compañerito, se le había perdido su mamá. Justo allí, soy convocada al sueño, entro en escena aparentemente para explicar y tranquilizar, pero termino dando la noticia de una forma bastante desaprensiva: "ah, sí, se murió". Y con estupor me dice : ¡¡¡y aparte decías esto, mientras te estabas depilando!!!. El soñante concluye: "estabas más preocupada por la belleza que por la muerte". Nos ganó la carcajada. La charla siguió así, entre ocurrencias y disparates. En un momento yo le pregunté si él sabía para qué se usaba el gas lacrimógeno, y que no mata, y que lacrimógeno venía de lágrimas. A lo que contesta "bueno, mamá, era un sueño". Así fuimos armando nuestro texto, sin saber de dónde venía, ni hacia dónde iba. El con su sueño atrapa y pesca cosas que flotan entre nosotros, que van y vienen, y donde finalmente, no importa tanto saber a quien pertenecen, sino que cosas componen, ligan, entre la experiencia de uno y la experiencia del otro. Lo que importa, es ayudar a los compañeros a hacer ese pasaje, con toda la belleza de la que seamos capaces. Así me lo hizo saber. Así me di por enterada. Le dije que yo iba a tratar de transmitir algo de eso, escribiendo, que quizá para alguien más fuera importante. Estuvo de acuerdo y rápidamente se desentendió del asunto, como "cosas de chicas" que siempre hacen eso "escriben cosas en sus diarios".
Vaya entonces esta pequeña crónica, letras de diario íntimo, volante callejero que tarde o temprano encuentra su público.