domingo, 11 de febrero de 2018

Quién


quien

Quién trajo esta guerra. Quién.

Una mariposa aletea, la luz la excita. El sólo movimiento de su excitación la golpea contra las paredes de la lámpara. Si la saco, vuelve a entrar. No conoce salida.

Observo a los animales, sus insistencias, sus trucos, sus transparencias. Su forma de realizarse en ese lapso interminable de los días. El movimiento no siempre es el escape. Una vez me moví, rasgué. Dejé una bandera de discordia atada a un mástil que no daba al cielo. Por eso no me encuentran los buscadores: ese es mi truco. Mi endeble transparencia.

Ya sé que no se sale así: no se le ruega a las puertas que se abran. No se le suplica al cuerpo. Al cuerpo se lo deja pelear. Inventar el alivio, el fuego, la tristeza. Todo tiene que ser inventado. Hasta la desnudez. Hasta la noche tiene que ser inventada: sus galopes, sus cópulas, sus impudicias.

¿Ves que sí te dejo tocar? 
Más allá, está el derrumbe. 
Esa hambruna que llaman amor.

lunes, 13 de noviembre de 2017

ensoñar

Todos vamos a ser un día derrotados. Finalmente derrotados. Por una bala, o por el viento. Por una sucesión de insignificancias. Por la prisa del tiempo. Por las escamas.

Cada una de esas formas de la derrota exudará su genealogía. Algunos no podrán más. Otros serán arrancados. Para los que hayan ardido, sabrán que esa fiebre de los campos no palidece. 
Si no en el cuerpo propio, en el del que viene. Algunos nacerán con quemaduras, deformaciones. 
Bellas monstruosidades se avecinan.

sábado, 30 de septiembre de 2017

no vino la lengua

Los viernes en el vestuario gana la forma, la pregunta:
¿Cómo te llamás?
¿Cómo te llamás?


Nil llora en la puerta.
 ¿Vas a entrar al agua?  ¿Por qué llorás? ¿Tenés frío?
 ¿Querés que busque a  tu mamá?

La lengua es pez que se asfixia en la boca. No dice.

Neca camina desnuda con el gorro en la mano.  Primero hay que vestir la cabeza.
Dónde está la cabeza. Primero el gorro. Primero la malla. Primero la batalla por el cuerpo.   

No vino la lengua.
Nos movemos entre miradas 
 y chasquidos.


Los viernes, el estuario de damas es una desembocadura. 


martes, 26 de septiembre de 2017

a dura voz


La casa tiembla ahora mismo 
como hace seis años.
Se atreven los insectos a salir, dejan la hondonada.  

Trepan, por el terreno escarpado de la voz.

No sabía que nombrándonos

que acariciar la voz

pudiera


el cuerpo.