sábado, 17 de junio de 2017

vidas ejemplares



La momia es más fuerte que el acero.

Es torpe, pero fuerte.

Se sabe que vive porque cuando resopla se mueve la venda que le cubre la boca.



Una vez momificamos a mi hermano mayor con las vendas que usaba madre para las varices. Así fue a una fiesta de disfraces.


La momia compensa su torpe motilidad con una tenaza de dedos que es su arma infalible.

La momia no siempre gana.

Duerme en un sarcófago y sólo sale para las peleas.

No se sabe qué come una momia.

Quizá fuera de las peleas sólo duerme.


Inventarle una vida a la momia.

martes, 23 de mayo de 2017

little pray for you




Algo de sueño para poder dormir

Hambre para poder comer

Algún ritmo con el que rimar

Descansar de la espera

Abrigarse mucho

Templar la intemperie



Volver a poblar

de detalles

el mundo

jueves, 11 de mayo de 2017

le estoy hablando hablando hablando a tu corazòn y no funcionan los micròfonos




Watson aporta muchas pruebas últimamente, lo que ha hecho proliferar distintas vías de investigación. Frente a la idea de que en la proximidad no necesitaríamos dispositivos para comunicarnos, -como si la cercanía del cuerpo del otro contuviera la garantía de un acceso directo, sin mediación-, yo hice un sueño. Un sueño donde alguien se acercaba mucho para hablar, pero tenía un micrófono, una cucaracha que amplificaba la voz como si estuviera hablando desde lejos. Se escuchaban ruidos de acoples y de vez en cuando alguna palabra. Nadie entendía nada, pero todos hacíamos un gran esfuerzo por entender. Por encima del ruido, del indiscutido gesto de hablar, por encima de todos los esfuerzos, sobrevolaba una intuición: incluso en la construcción del lenguaje más íntimo, (o sobre todo allì) no dejamos de hablar pour la gallerie.