martes, 28 de febrero de 2017

punto jersey es otra cosa









Está el punto arroz
el punto cruz
el punto inglés
y el punto de soledad

Un  hueco en el tejido
donde  la vida se hace salvaje por primera vez
y entre matar o morir
siempre se elige matar
y llorar a mares la pérdida
y brindar con amigos

sábado, 25 de febrero de 2017

mala mìa

Mala mía. Si si si mala mala mía, definitivamente. Y mirà que entreno. Sin ir más lejos hoy el profe en la pileta me dijo: eso, así, muy bien, pareces una hoja flotando en el agua. Era un ejercicio complicado pero yo tenía fuerza resistencia para que saliera muy suave muy delicado estar sentada en el agua flotando como si fuera el sillón del living y sostener esa posición por varios minutos. Después no se qué pasó, me desconcentré me distraje pasó uno pataleando al lado y me entró agua por la nariz, la cosa es que me despatarré y caí como una bolsa de arena al fondo. 
En fin, te escribo estas líneas para sepas que no me ahogué. 
Es sólo que los cuerpos tienen esa composición rara. 
Mitad molécula 
mitad sustancia imaginaria 
y agua. 
Mucha agua. 

martes, 21 de febrero de 2017

and the winner is...

A los cuarenta me despertè un dìa con que no veìa. Anteojos para leer. Desde ese dìa una parte de mì està en guerra. Es como un trasplantado que rechaza el riñòn: està bien, no es tuyo, pero lo necesitas para vivir.  Yo igual nada tenìa que decir de esa batalla: me excedìa. Hasta que un buen dìa me encontrè haciendo el gesto de llevarme la mano a la cabeza: buscando los anteojos, claro. "Perdimos" pensè. Pero lo pensè en el mismo registro que alguien se entera el resultado de un partido de fùbtol, de un equipo del que ya ni siquiera es hincha.
Esta derrota, hay que decirlo, me facilitò enormemente la cotidianeidad.
Ahora, lo que no sè,
es que què casillero marcar,
punto para quien serìa

Hay preguntas,
que como pelotazos al cielo
se pierden sin nunca
haber rozado el arco

sábado, 11 de febrero de 2017

lo que nos hace llorar



Una tarde en la pileta
me contaste que habías visto una casa.
Y que saliste de ahí 
y plum
o plin
los ojos
las lágrimas.


Que ya estás viendo la mudanza,
como siempre,
nada delicado,
todo a lo bruto
a lo que la vida empuja.

Lo frágil siempre patas para arriba
lo primero en derramarse.
¿Y ahora?
Ahora la  adherencia.
Esa piel que cubre las paredes
como  la cola de un vestido de novia
de un cometa
va quedando enganchada
en  arbustos
espinillos,
engredada,
y se obceca.

No está lista.
Nunca está.
¿Lobo está?
Y ya el lobo aparece
dejó de lavarse de dientes
de afilarse las uñas
de ponerse el piyama.

¿Lobo estás ahí?
Vino,
como viene todo lo que llega
de muy muy lejos.

Vino porque lo llamaste
aunque el juego era que no llegara nunca.
Y entonces entre que te vas y no te vas,
ya imaginaste el cuadrito colgado
y  sonaste.

Ahora todo es cuenta regresiva
Zapatean los manteles en la cajas
trifulcas terribles entre las sábanas
los  portarretratos
los adornos.

Todos quieren su lugar.
Y vos sabes
que no todo.
No todo.

Eso es lo que nos hace llorar:
la tanta vida
las adherencias
la flecha que indica fragilidad
las cosas que nunca van a salir de las cajas.