
Me emociona pensar cuales son esos gestos de la naturaleza que nos asisten en los momentos previos al dormir. A veces son gestos humanos, o animales, o minerales. En el techo de mi habitación debe haber un nido de comadrejas. Todas las noches escucho sus correrías, sus pequeñas uñas rasguñando el techo de chapa, sus pisaditas eléctricas. Y es lo último que escucho antes de dormir, lo último que me acompaña. Tan cerca en espacio y tan lejos en especie.
2 comentarios:
Yo también tengo una comadreja..pero duerme junto a mi :)
tanto tiempo Jedi. Ud no se priva de nada, eh:)
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