Cuando
tengamos todo ese sencillo
acumulado en bolsillos y carteras
billetes de cinco
de pronta desaparición
quemando
en las manos
y
aun así
no
podamos evitar
transacciones
no
como esas que nos gustan: limpias, sin resto
donde
cada uno se lleva lo que puso
sino
de las otras
las
que chirrían en bruxismos noche adentro
entre dientes
sabemos que
es menos,
siempre
es menos.