domingo, 15 de mayo de 2016

salir un poco

Salidas, siempre hay salidas. Siempre se puede salir al patio. A la calle. Mientras escribo estas líneas encuentro que en el encierro también hay formas de vida escandalosas. Una fruta se pudre en la heladera. Brota una cebolla en el canasto. Mosquitas sobrevuelan la basura. Limpio el filtro de café retiro las últimas botellas de la mesada, encuentro que comí, en estos días, porque hay platos sucios en la bacha. Y todo sucede como si alguien acá dentro estuviera haciendo tiempo. Incluso en la novela que leo, los personajes hacen eso: tiempo.
Hoy fue un lindo día, me desperté y ya sabía que iba a salir al patio. Podé los jazmines, las hormigas también hicieron su poda sobre la planta de ají picante: obviaron el fruto. Pinches mariconas.
Busco unir de alguna manera lo que me gusta: pasar tiempo en el agua, leer, escribir. En invierno la pileta se cubre de una niebla densa y casi no ves al que viene por tu mismo carril. Alguien pasa pataleando al costado. Es exactamente la visión de shark antes de la mordida. Una pierna cae lentamente hasta el fondo de la pileta, pequeños hilos rojos se desprenden de la carne deshilachada y van tiñendo el agua. La clase sigue porque los sonidos van cambiando. Se escucha cetáceamente a Shakira cantando “ojos así”  y sospecho que ya están en la parte de abdominales así que subo, emerjo, efectivamente el profe me ha dejado un flota flota en el borde de la pileta. La malla toda se me ha estirado por el cloro pero fundamentalmente los breteles. 

Encontrè a un amigo en el chat. Estaba muy triste, porque lo habían dejado. Ya no es mágico el mundo, lo han dejado, pensaba mientras veía una película de la Coca Sarli por youtube y para entretenerlo le decía: hay que esperar al minuto 27 para ver el primer desnudo. Son tan pueriles los consuelos.
Finalmente la coca hace efecto: esa noche sueño escenas de sexo. Dicen que el sexo es el consuelo frente al amor, que siempre fracasa. Me consolaba entonces? consolaba a mi amigo? Cuantas veces? No sè, en verdad no llevo la cuenta.
Rearmo como puedo la inocencia. Reviso las salidas, anoto: desde Arlt a esta parte: alcoholismo, crimen  o revolución.

Termino mi carta a las apuradas: Bueno, espero que todo mejore, que salgamos pronto, convertidos en polillas, en tapados de visón, en saquitos de banlon, que si Evita viviera, andaría del brazo de Perlongher recitando: “hay cadáveres…”


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