miércoles, 25 de mayo de 2011

un vacío




Nunca faltan esos comedidos, suerte de policía sanitaria, que te escuchan tratando de ver qué no está bien en tu vida, y se complacen en lanzar diagnósticos pret a porter, como si uno fuera a hacer algo con eso. Yo en general los veo venir y me llamo al silencio inmediatamente.

Debo haber exagerado con eso del silencio en algunos momentos de mi vida. Por ejemplo en el jardín de infantes, la maestra enseñaba que la H es muda, y ponía mi apellido de ejemplo. Esto hizo que una compañerita de jardín, pensara durante mucho tiempo que yo era muda. En fin. Con el paso del tiempo fui abandonando los votos de silencio.

Ahora hablo a discreción. Y cada tanto me sorprenden con algún: ché, pero no será que vos tenés un vacío en tu vida?

A los militantes del posibilismo, de los vasos medios llenos, amantes de las vidas plenas, les digo:

un vacío es poco decir. Tengo un cráter, un agujero negro, una galaxia entera que sucumbe reabsorbida por sus propios estertores. Un vacío que como bien explica Stephen Hawking tiene una entropía gravitacional intrínseca, lo que implica un nivel adicional de impredictibilidad por sobre la incertidumbre cuántica.

Así que ojo conmigo.

Diagnosticadores de hoyos, turistas de agujeros negros, go home.

5 comentarios:

Andrea Guiu dijo...

Conmueve su reflexión / confesión, estimada Perorata, con la que me identifico plenamente. ¡Somos nuestros agujeros! como dice Gieco: "Me pueden mirar de arriba hacia abajo /y yo de abajo solo puedo ver el cielo /soy, solo soy un pobre agujero// Hace ya tiempo guardo hojas del invierno/ y revivo a veces algún sapo sediento
soy, solo soy un pobre agujero" etc... Saludos!

Jedimaster dijo...

Que esotérica y profunda...

perorata dijo...

Estimada Andrea, muy buena esa letra de Gieco, no la conocía! croac, croac..

Jedi: será la profundidad de los agujeros...ejem

Andrea Molas dijo...

"... que nadie se ponga en mi lugar, que nadie me mida el corazón..." Fernando Cabrera, La casa de al lado...

perorata dijo...

eso. Dejemos hablar a los poetas.