
Buscando sosiego frente a las derivas de mi ego-odisea, tratando de escapar a los innumerables problemas a los que me enfrenta mi Mí-Misma y a falta de dioses que pongan pruebas y obstáculos que valgan la pena, resolví airearme un poco. Salí de mí y fui a ver vidrieras al shopping…. ¿qué nos depara la temporada otoño-invierno en materia de moda? Descartados los tonos pasteles, encontré alguna vidriera que me atrajo. El canto de unos borceguíes rojos PRE-CIO-SOS-Y-CA-RI-SI-MOS me siguió durante todo el paseo. Sin embargo, la distracción me duró poco. Soy una mala presa para los gadgets. Si bien por un rato, logré tener otro tipo de problemas (de peso, de altura, de estilo, de dinero) en verdad, fueron distracciones pasajeras, aventuras amorosas sin ninguna trascendencia. Harta de la intemperie del mundo, la poca onda que tienen las cosas, dejé de aguantarme las ganas de estar en mí. Apenas cerré la puerta me saltaron encima las sirenas de mis pensamientos…
Darling, I’m home!
4 comentarios:
Pensar es malo. Comprar es bueno, para eso hay tarjetas de credito.
ese es el problema del capitalismo y la concentración económica, Jedi...algunos quedan presos de las cuotas, y otros de los pensamientos...
tengo unos borcegos rojos q son mortal kombat! yo soy de mecha corta, me gusta-compro y ahí termina mi romance precoz y lista para la caza, y luego again and again and again
soy la novia del átomo.
ay nooo... me muero de envidia!! jaja...novia, ud no me va a creer si le digo que hoy pensé que ud me iba a comentar este post... qué alegría tenerla por acá! ... vamos a salir de cacería juntas? ud es la chispa que necesita mi mecha!
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