y siempre es para lìo.
jueves, 26 de enero de 2017
martes, 17 de enero de 2017
orillo
Veníamos de la orfandad, todos nosotros. Niños de la selva criados por monos. O crecidos en un bosque, alimentados por lobos. Habìamos perdido a nuestros padres en historias truculentas y maravillosas. Y estàbamos solos en el mundo. Finalmente solos: èramos los primeros, los ùnicos, y tenìamos derecho a todo. Tenìamos poderes. Vivìamos en relaciòn ìntima a lo desconocido.
Nuestro juego era vivir juntos, y solos
.
domingo, 15 de enero de 2017
summertime
Este verano me di cuenta que estoy complicada hasta con las señas del truco. No sòlo que nunca me las pude aprender. No sòlo que tenìa las instrucciones en el visor de la pantalla del teléfono, para leerlas. Sino que aparte, leì mal. Donde decìa levantar las cejas, yo lei levantar 1 ceja. Una sola. Eso era difìcil para mì, pero dispuesta como estaba, allà fui. Solamente el desconcierto primero, y la risa de mi partenaire despuès, me hizo sospechar que algo andaba mal.
Para colmo el tipo me gustaba.
La tonterìa prospera como matorral en verano.
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Para colmo el tipo me gustaba.
La tonterìa prospera como matorral en verano.
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viernes, 2 de diciembre de 2016
game over
Un entretenimiento de campo
bajo el cielo negro
era contar los segundos
entre el refucilo y el trueno
Contar hasta 20 era el poder de hacer tronar
convocar al estallido
temer que llegue y esperar que llegue
entre chillidos de excitación
A veces la cuenta pasaba de 20
y el trueno no llegaba:
es que la tormenta está lejos -nos explicaban-
se está yendo.
Entonces había que despedirse del juego
volver a habitar en el aire
el vacìo que dejan
las ùltimas moléculas de ozono
El campo fue ese lugar donde aprender el desamparo
si hasta las tormentas
te abandonan el juego
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