martes, 17 de enero de 2017

orillo

Veníamos de la orfandad, todos nosotros. Niños de la selva criados por monos. O crecidos en un bosque, alimentados por lobos. Habìamos perdido a nuestros padres en historias truculentas y maravillosas. Y estàbamos solos en el mundo. Finalmente solos: èramos los primeros, los ùnicos, y tenìamos derecho a todo. Tenìamos poderes. Vivìamos en relaciòn ìntima a lo desconocido. 
Nuestro juego era vivir juntos, y solos
.

domingo, 15 de enero de 2017

summertime

Este verano me di cuenta que estoy complicada hasta con las señas del truco. No sòlo que nunca me las pude aprender. No sòlo que tenìa las instrucciones en el visor de la pantalla del teléfono, para leerlas. Sino que aparte, leì mal. Donde decìa levantar las cejas, yo lei levantar 1 ceja. Una sola. Eso era difìcil para mì, pero dispuesta como estaba, allà fui. Solamente el desconcierto primero, y la risa de mi partenaire despuès, me hizo sospechar que algo andaba mal.
Para colmo el tipo me gustaba.
La tonterìa prospera como matorral en verano.
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viernes, 2 de diciembre de 2016

game over

Un entretenimiento de campo
bajo el cielo negro
era contar los segundos 
entre el refucilo y el trueno

Contar hasta 20 era el poder de hacer tronar
convocar al estallido
temer que llegue y esperar que llegue
entre chillidos de excitación

A veces la cuenta pasaba de 20
y el trueno no llegaba:
es que la tormenta está lejos -nos explicaban-
se está yendo.

Entonces había que despedirse del juego
volver a habitar en el aire 
el vacìo que dejan 
las ùltimas moléculas de ozono

El campo fue ese lugar donde aprender el desamparo 
si hasta las tormentas
te abandonan el juego