
Después del cuarto llamado en la semana, una vez anunciándome que no habría combustible, otro que cortarían la luz, algo más sobre rentas y los vencimientos, llegué a la conclusión que funciono casi como una persona normal porque tengo buenos apuntadores. Es cierto que se me va la letra. Que tengo blancos que duran a veces semanas. Hasta que finalmente alguien me ve navegando a la deriva, y agarra el guión y me dicta lo que sigue. Lo difícil de determinar es qué pasó en la última década. O el apuntador se quedó siempre en la misma página, o se murió y yo no me di cuenta….el hecho es que de algún modo me ví arrojada a la improvisación. Mientras todos afirman que el show debe continuar, yo ensayo notas sobre un instrumento desconocido para mí.


