Este verano me di cuenta que estoy complicada hasta con las señas del truco. No sòlo que nunca me las pude aprender. No sòlo que tenìa las instrucciones en el visor de la pantalla del teléfono, para leerlas. Sino que aparte, leì mal. Donde decìa levantar las cejas, yo lei levantar 1 ceja. Una sola. Eso era difìcil para mì, pero dispuesta como estaba, allà fui. Solamente el desconcierto primero, y la risa de mi partenaire despuès, me hizo sospechar que algo andaba mal.
Para colmo el tipo me gustaba.
La tonterìa prospera como matorral en verano.
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domingo, 15 de enero de 2017
viernes, 2 de diciembre de 2016
game over
Un entretenimiento de campo
bajo el cielo negro
era contar los segundos
entre el refucilo y el trueno
Contar hasta 20 era el poder de hacer tronar
convocar al estallido
temer que llegue y esperar que llegue
entre chillidos de excitación
A veces la cuenta pasaba de 20
y el trueno no llegaba:
es que la tormenta está lejos -nos explicaban-
se está yendo.
Entonces había que despedirse del juego
volver a habitar en el aire
el vacìo que dejan
las ùltimas moléculas de ozono
El campo fue ese lugar donde aprender el desamparo
si hasta las tormentas
te abandonan el juego
sábado, 26 de noviembre de 2016
When God came down to earth, he could not deal with the gypsies
Una gitana, gitana. De las que se roban bebes, joyas de la abuela. De las que leen las líneas de la mano. Las que escupen y lanzan maldiciones que te persiguen por 3 generaciones. Esas.
Y yo ahí, indefensa, en la playa, tirada en la arena, semidormida, con toda la mochila desparramada. Solo quería venderme un llavero, según ella. Un llavero con un ojo de la suerte. O a lo sumo pedirme un cigarrillo. O una moneda. O algo.
Yo dije no, y cerré fuerte los ojos. El único gesto que podía ponerme a salvo: dormir.
En mi familia, se dormía la siesta bajo amenaza.
Un día las gitanas te encontrarán, decía mi abuela. Te sacarán un ojo, y te venderán a un circo.
Duerme niña.
Duerme.
lunes, 14 de noviembre de 2016
quieto o disparo
Me gusta la gente alusiva.
Las alusiones me han salvado la vida, siempre
Una vez no sabía si darme por aludida
hasta que aplasté el gusano de la duda:
actuemos como si todo nos estuviera dirigido
-me dije-
Y enseguida me pasaron por encima
1 delivery
2 camiones
2 camiones
1 tormenta eléctrica
la cuadrilla de epec
1 maratón del día de la madre.
Entonces mejor no
–me dije-
no todo es personal.
Desensillemos.
O desenfundemos.
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