miércoles, 30 de septiembre de 2026

Ford fairlane

 


Con diferencia de unas horas, murieron dos hermanas, Yoli primero, Mabel después. Eran mis tías. Un Ford fairlane las pasó a buscar. Las recuerdo regias, coquetas, aspiracionales. Amaba verlas así. Amaba que tuvieran un auto rojo, que vivieran en una ciudad, en un edificio con ascensor y terraza. Amaba las alfombras, las cortinas aterciopeladas de los probadores, el glamour de su boutique. Que tomaran agua embotellada. Que estuvieran siempre con los trapos, hablando de sus clientas, de sus viajes a Buenos Aires a comprar ropa. 

Pensé en ellas cuando escuche a una mujer hablando de lo que le habia dicho su anterior analista, Nuni.  Le dijo  una gran frase: ..."es que la vida es muy dura. No es nada fácil vivir." 

Claro, pensé, qué idiotas. Porqué pensamos que la vida es fácil. Porqué tenemos tantos juicios sobre la vida. Tantas ideas de cómo tiene que ser, de la felicidad, del disfrute, de aprovechar la vida. 

Que no se diga de mis tías que no supieron vivir. Que no se diga de nadie, nunca, que no supo vivir. Vengan, genios de la vida, de a uno. Que hay para todos.