Te despertás y el sueño está ahí, a dos centímetros tuyos, todavía vivo, palpitando.
viernes, 16 de marzo de 2012
amanezcan, que no es poco
Te despertás y el sueño está ahí, a dos centímetros tuyos, todavía vivo, palpitando.
Tenés apenas unos minutos para entrar de nuevo a una casa que se está esfumando. Te enloquecés por recorrerla toda, por hablar con sus habitantes-fantasma todo lo que no fue dicho porque estabas dormida, soñando.
Corrés de una habitación a otra, querés sentarte en todas las sillas, probar todas las camas, dormirte en todos los sillones, leer en todos los rincones. Sabés que hacer eso es como asistir a una demolición programada y sin embargo lo hacés. Hasta que abrís la última puerta del último cuarto que te deja exactamente en la calle, desnuda e insomne con una llave en la mano que abre la puerta de ninguna casa de ningún barrio de ninguna ciudad.
Yo sabía que esto iba a pasar y lloro a más no poder.
Finalmente me levanto y a medio vestir camino por esta casa mía en penumbras.
Pongo la pava para unos mates, enciendo un pucho, me trago la llave que no abre a nada y empiezo a escribir hasta que amanece.
Escribo o eructo: “amanezcan, idiotas, amanezcan que no es poco”.
martes, 13 de marzo de 2012
tropecé de nuevo...
sábado, 10 de marzo de 2012
y leo, y leo
casa

Ya no me muevo de casa
Acá tengo mi cocina
Mi tetera
Mi órgano reproductor
Ya no me muevo de casa
Acá llega el delivery
Directo a la heladera
Directamente Direct tv
Ya no me muevo de casa
Acá está la pastilla para el mal sueño
Las gotas para los ojos
Los ojos para mirar el mundo
Por la ventanita del feisbuk
Donde todo el tiempo pasan cosas
Se recibe se casa se pelea se chupa
Ya no me muevo de casa
Por acá todo el tiempo pasa alguien
Pero pasa de largo
No saluda no mira se enciende y se apaga
Con la velocidad del rayo
Ya no me muevo de casa
Salí una vez y casi me atropella el mundo
“cuidado” le dije y el mundo no tuvo cuidado
Ya no me muevo de casa
Y no soy un caracol.
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